Dawn’s wish
Por qué esconder tanta belleza.
Déjame contemplarte al amanecer, antes de refugiarte. Quiero ver tu pelo enmarañado, o recogido con el primer coletero que has encontrado; tus ojos entrecerrados que apenas me distinguen del desayuno, porque aún no te has puesto las lentillas y te da vergüenza usar gafas. Oir tu voz de recién levantada. Poder acercar mi mejilla a la tuya y sentir ese calor que se irradia por las mañanas con los ojos cerrados, y del que nadie ha escrito. Estás más suave que nunca, hueles a tostadas con mantequilla. Pero sólo piensas en arreglarte -¿arreglarte? ¿arreglar qué?- y yo sólo en retenerte abrazada para impedirlo.
