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Archivo de Agosto de 2006

Meine Ehre heißt Treue 22/08/2006

El escorpión recorrerá cuantas existencias sean necesarias, sin descansar ni una sóla, para encontrarla. Aunque sumen millares; aunque le envuelvan en desgracias y dolor, tentándole otrora con caminos más sencillos y cómodos, no olvidará cuál es su destino.
Le conduce una energía que trasciende de la imaginación y los lazos de la realidad, que será su aliento en las situaciones más adversas, reincorporándole cuando la desesperación le hunda en el barro y otorgándole fuerza sobrehumana cuando sea incapaz de descargar su aguijón contra quien interfiera en su propósito.
Ella anunciará el reencuentro cuando deflagre en su pecho, anudando sus entrañas y haciéndole enmudecer; y la pena sufrida en el transcurrir de las centurias será ínfima comparada con la naturaleza de la primera mirada que conecte al escorpión con su atmita. Durante una vida más.

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Rima LXXIV 19/08/2006

Suelo enlazar recuerdos cuando busco la inspiración, empezando por lo más aleatorio que se me ocurra, y al final…

Génesis (la banda de rock progresivo). La Azohía, cerca de Mazarrón. Puestos de hippies. Mi padre haciéndose un pendiente. Dos meses sin televisión. La casa de Falcon Crest de mi tía abuela. Un patio interior con jardín y fuente. Una piscina de agua verde. Granizado de malta (sucedáneo de café). Yaya, ¿tú crees que voy a vomitar?. Un coche que se para. Un niño con gafas vomitando. Viernes. La Bomby, seudónimo ganado por una profesora que -según la leyenda- mostró un pezón en clase por descuido. Indigestión de lentejas. Una secretaria parecida a Rose de Chicas de Oro. Salir de la bañera. Canción triste de Hill Street. Mis coches de juguete. Un personaje invisible que conducía, y que se llamaba Pippín (¿cómo coño sabría ese nombre sin habérmelo leído?). Los Hordak. Dibujos sanguinolentos. Las bombas atómicas sólo causan muerte, hijo. En coche con mi tío. Otro horizonte murciano. ¡Menudos hombros tienes!. Un videojuego de Mickey Mouse, para la Sega Master System II. Mi Game Gear. Olor a adaptador de corriente quemado. Muelles de alquería. Niño con gafas cayendo por la escalera de la piscina. Niño con gafas con la pierna llena de sangre, en otra piscina diferente. No quiero ir a clase de natación, ¡ya sé nadar!. Un tal Carles. La fiesta de cumpleaños de mi prima, abarrotada de gente que no conozco. Coscorrón con una caña de pescar. El tipo alto de Faemino y Cansado se enfada conmigo por fastidiarle la pesca. Red y cubo. Un niño con gafas y calzoncillos cazando ranas en la acequia. Olor a Seat Málaga. Un área de descanso de la autopista con un canguro. Sobres de azúcar gratis. Comiditas. Mezclas, potingues, experimentos. Potente líquido azul. Guadalajara. Yoga. Una babosa. ¡Me da vergüenza ducharme aquí! Purificación yóguica de la garganta mediante el vómito inducido. ¿Ves? No pasa nada. ¿Ves? ¿A que te has quedado más agusto? Alcampo. Amenaza de bomba. Gente corriendo hacia una arboleda cercana. Riachuelos de pueblos perdidos de la mano de su respectiva deidad o entidad dominante. No quiero. Aburrimiento. Ir a tomar café en una cafetería cualquiera, pero a 20 kilómetros. Máquinas recreativas estropeadas. Un vaquero que se mueve tal que así, arriba y abajo. Cinco duros. Gitanos. Cheers. La letra “L”. Guadalajara. Mañanas frías, gélidas, con olor a leño quemado. Autobuses. Noches frías, gélidas, con sabor a vodka. Carreras. Taquicardia. Nervios. Me tiembla el brazo, tanto que apenas puedo cargar mi maleta. Escaleras mecánicas horizontales. Gente hablando en holandés. Nudos en el estómago. Más nervios avec debilidad en las piernas. Encontrarte. Reconocerte. Deflagración incombustible en algún lugar del pecho, muy fácil de ubicar pero muy difícil de encontrar. Tú, mi atmita, mi musa.

…la encuentro en ti. Y lo que hay más allá escapa al lenguaje.

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