Ayer hizo un año que… 02/04/2007
…me vine a vivir a Amsterdam -dejándolo todo atrás- para encontrar un tesoro divino -que encontré-. Infinitas gracias por atender mis plegarias y permitirme ser tu idólatra fanático y mayor venerador, y por no castigarme con diluvios coléricos de gatos enfurruñados y ariscos.
Después de un año, ya balbuceo mejor este extraño idioma francogermanosajón, y el campanario del barrio que repica ininterrumpidamente cada quince minutos ya no me despierta de madrugada. De hecho, nunca llegó a despertarme. Es maravilloso desarrollar tolerancia a algo que nunca te provocó nada en absoluto hasta llegar a un punto en que siga sin producirte nada en absoluto. No he desarrollado tolerancia alguna, en cambio, a la droga. Cada bocanada de humo verde con forma de calavera que inspiro me sigue colocando como si fuera la primera.
Hoy pensaba comprar un par de tartas para celebrar y compartir con los del trabajo, pero entonces encontré esta moneda. Ésta, ésta precisamente. Es mía. Mí deseo. Y nunca me lo comí. Así que me las como. ¡Me las como todas!
