Sueño lúcido 31/08/2007
Tanto leer sobre sueños lúcidos o tener fiebre me causa una sensación de irrealidad, y temo empezar a levitar de un momento a otro, o que el cielo se vuelva púrpura y broten de él densos tornados negros envueltos en relámpagos, una especie de Death Vortex.
Mi ordenador se relentiza hasta límites insospechados así que decido desenchufar el Youtube del hilo musical y embragar Radio 3 a través del MPlayer, que es más ligerito, y los presentadores tienen voces más narcóticas. Hay una base de datos no responde, la otra tampoco responde; hay un servidor que usan cientos o miles de niñitos para estudiar ciencias naturales que no responde, y un profesor de universidad escribe para decir que además se ha colado un taco de mensajes que anima a los pobres prepúberes a comprar Viagra a través de internet, y no me apetece nada responderle.
Lo que me apetece es dormir; echarme una siesta y después acostarme y despertarme con el olor de los bollos recién hechos, y darles un bocado y después cientos, o miles. Y tener un sueño lúcido y poder cambiar el color de las paredes a mi antojo en un campus toroide de absoluta ingravidez.
