Un viejo artículo que escribí en mi antiguo diario cuando cumplí las 256 regurjitaciones
El rufián que intentare descifrar el contenido de este mapa, pagará su osadía con la más terrible de las muertes.
En el momento en que yo cuelgue este artículo serán dos elevado a ocho (28), es decir, doscientos cincuenta y seis (256) el número de artículos publicados desde que, casualmente, un ocho de agosto empezase a escribir.
En días tan adrede buscados, uno piensa en todas las cosas de provecho que le ha regalado este diario secreto tan al alcance de todos —en general— y de Google —en particular—, que no sería nada sin la vorágine de comentarios que se dan y se reciben en este estrato de la blogosfera-huevo. Así pues, en este no-cumpleaños tan especial, doy las gracias a Lolth por haberos conocido a todos vosotros, que tan a menudo dejáis vuestras impresiones por este lugar, aun cuando yo no lo haga en el vuestro con vuestra misma frecuencia, ya que sigo sin ordenador en casa.
Pero sobre todo, sobre todo: gracias a ti, que tienes brillantina en las mejillas, cascabeles, artilugios inverosímiles en la mochila y orejas puntiagudas de duende, por existir. Y por permitirme compartir esa existencia. Y por ser una Goonie. Y por no haberte subido en el cubo de Troy. Hoy no sería nada sin ti; o tal vez sería otra cosa, pero peor: más gris y con algunas telarañas. Gracias por dar sentido a mi vida. Ik hou van je, mijn prinses.
A por 256 posts más.