Estás en el archivo de la categoría Historias Personales.

Buscar
Sindicación
Últimos comentarios
Archivo
Categorías

Archivo de ‘Historias Personales’

TOC 13/12/2007

Cuando salgo de casa compruebo que nadie haya cogido un grueso tubo metálico que hay apoyado en una esquina cercana a la puerta para atacarme con él.

Si sigue en su sitio, lo siguiente es colocar -tras una gran zancada- el pie izquierdo en paralelo a escasos dos centímetros de la puerta que está situada justo enfrente de la de casa, a la altura más lejana de la bisagra -para ofrecer mayor resistencia-, por si acaso hay alguien escondido tras ella aguardando para noquearme de un portazo. Esto no pasaría si la puerta no se abriese hacia adentro, pero me gusta barajar la idea de bloquear la puerta con gruesos maderos en caso de una posible invasión flamenca o danesa.

Antes de descender el primer escalón, vuelvo a casa para comprobar que todos y cada uno de los medianos y pequeños electrodomésticos están desenchufados, y que las inmediaciones de las clavijas están libres de objetos que pudiesen provocar un incendio en caso de que cayesen en una curiosa e improbable postura.

Tampoco escatimo atención a otras fuentes de fuego: me aseguro varias veces de que las cuatro fuentes de gas estén bien cerradas y de que los mecheros no permanecen sobre ninguna superficie que arda con facilidad, no sea que exploten por arte de magia.

Salgo de nuevo de casa y, si veo que voy bien de tiempo, repito otra vez el ritual. Al cabo de quince minutos pedaleando, recuerdo que he olvidado comprobar si he cerrado bien la puerta. Al final, siempre llego tarde al trabajo.

Archivado en Historias Personales — 9 comentarios »

Alcalá de Henares 03/09/2007

De Alcalá de Henares me gusta la zona del polideportivo.

La Avenida de la Virgen del Val, con esas terrazas veraniegas allí como por el final, que nunca son la misma; me pregunto si quedará alguna o si las habré soñado, dando por hecho que están. El María María, que anteriormente también era una de esas terrazas a pie de río con motivos náuticos y bebidas esotéricas. No sé si seguirá existiendo. El Centro Comercial El Val, con esos recreativos tan llenos de gitanillos y macarras, con sus cines roñosos, sus tiendas de tatuajes que luego resulta que eran la misma, su Burger King del distrito -lugar del ochenta por ciento de los cumpleaños del colegio-, y esa bóveda misteriosa tan llena de plantas y polvo. También tiene un Ahorramás, que es donde van las señoras del barrio, y también uno mismo cuando se queda sólo en casa y tiene que comprar muchas bolsas de patatas fritas y cocacola. Bueno, y cerveza.

Y todos los edificios de esa zona -este de la ciudad-, tan así. Por allí está, además, el que fue mi instituto. Rodeado de muchos otros institutos y de casas con piscina a las que íbamos los más populares -capitanes del equipo de rugby y animadoras- al hacer toros. Todas las calles de esa zona mezclan la modernidad de algún que otro edificio puntero en oficinas de uno a cinco empleados regordetes con corbata, que bajan al tomar el café a los bares elegantes con nombres anglosajones -como Nacho’s-, con el ambiente de barrio suburbano consuetudinario, el que se puede sentir en apogeo entre las dos y las tres de la tarde: calles desérticas, olor a san jacobos y ruido de cubiertos. También se huele de vez en cuando a suavizante o detergente cuando los patios de luces dan, en parte, al exterior.

Y la Calle Mayor, que no sé si seguirá siendo la calle soportalada más larga de Europa, pero anda que no he vuelto borracho a casa por ella. De día también tiene su encanto, sobre todo si no estás donde debes -en clase o trabajando-. Por ahí se amontonan todos esos sitios culturales a los que iba con el colegio de excursión. Amablemente nos ayudaban a conocer mejor la ciudad, yendo año tras año al mismo sitio, especialmente a la fábrica de dulces Fiesta. Pero un par de veces fuimos a conocer el casco antiguo y las ruinas de no sé qué corral. Si eres Cervantes te vas a sorprender.

El transporte público de la ciudad apesta, y hay algunos conductores de autobús bordes. ¡ZAS! En toda la boca. Otros son más gamberros y te hablan del botellón. Cada dos por tres la empresa municipal renueva la dotación de autobuses, y entonces son más modernos y aerodinámicos, pero eso sí: con menos asientos. Por eso cuando tuve coche ya empecé a frecuentar otros sitios a los que no iba por pura desidia. El Mercadona no era uno de ellos, porque estaba a tiro de piedra. Un sitio capaz de satisfacer las necesidades alimenticias y etílicas de cualquier joven nacional, con sus interesantes campañas de mercadotecnia y su implecable y brillante suelo de baldosas. Los jóvenes internacionales iban, por supuesto, al Lidl. La Dehesa en cambio no estaba tan cerca, y cada vez que vuelvo han cambiado más de la mitad de las tiendas. Bien ubicado, cerca del campus; con un Flunch en el que abusar de guarniciones en época de exámenes y en el que infestar de refresco las plantas en época de cumpleaños -unos ocho años antes de lo de los exámenes-. Un Hipercor lujoso en la zona más puntera de la ciudad -el único “rascacielos” está en ella-, cercado por un VIPS para ir a desayunar.

En botellón, por cierto, casi siempre en el O’Donnell: un parque de borrachos, y violentos con coches tuneados. Tamentor, nazis, y un recorte de periódico donde sale Víctor minimizando los efectos devastadores del botellón.

Creo que continuará. Con opinión de los bares de La Zona, por ejemplo.

Como iba diciendo ayer… 29/08/2007

…paso más tiempo retocando el diseño del diario que escribiendo, y cada diez segundos tengo que cambiar de ventana y ojearlo de nuevo para ver si me sigue gustando. Normalmente un diseño me gusta durante varios minutos, después tengo que rehacerlo por completo. Éste seguramente lo mande al taco de diseños de Wordpress, porque no ha quedado tan mal como esperaba. Ahora solo me falta escribir.

El viernes presencié mi primera boda holandesa. En realidad no fue una boda sino un convite. Como ya sabéis, este tipo de ceremonias son guardadas con recelo por estos sect-arios, o tal vez masones. La única parte que no es exclusiva es la de pasar el sobre. Quieren escuchar cajas abiertas y monedas repicando.

No sabría cómo definir el evento. Fue algo como este vídeo. Sorprendente el hecho de que la bebida fuera gratis, ya que aquí rara vez te dan algo porque sí, salvo multas o penalizaciones legales. Desinfecté mi dolorida muela del juicio con un buen whisky, aprendí nuevas frases hechas en holandés e hice pompas de jabón, que debe ser el equivalente sibarita al lanzamiento de arroz.

Y no la debí regar como debía, porque el lunes llegué -ya sin agonizar- a una clínica dental. Recordé lo que me dijo mi padre antes del partido de fútbol:

Nunca vayas a una clínica dental en un país que no sea el tuyo.

Salí exangüe, obviamente.

Salvo mis encías todo marcha bien; los mininos siguen buscando una gatera nueva donde poner su cestita de mimbre y poder retozar horas y horas. No es fácil entenderse con la gente cuando maullas, ronroneas y tiendes a entretenerte con las borlas de las cortinas. La gente te observa y se hace preguntas. Es bueno para ellos. Que discurran mientras yo me voy a comer.

Ayer hizo un año que… 02/04/2007

…me vine a vivir a Amsterdam -dejándolo todo atrás- para encontrar un tesoro divino -que encontré-. Infinitas gracias por atender mis plegarias y permitirme ser tu idólatra fanático y mayor venerador, y por no castigarme con diluvios coléricos de gatos enfurruñados y ariscos.

Después de un año, ya balbuceo mejor este extraño idioma francogermanosajón, y el campanario del barrio que repica ininterrumpidamente cada quince minutos ya no me despierta de madrugada. De hecho, nunca llegó a despertarme. Es maravilloso desarrollar tolerancia a algo que nunca te provocó nada en absoluto hasta llegar a un punto en que siga sin producirte nada en absoluto. No he desarrollado tolerancia alguna, en cambio, a la droga. Cada bocanada de humo verde con forma de calavera que inspiro me sigue colocando como si fuera la primera.

Hoy pensaba comprar un par de tartas para celebrar y compartir con los del trabajo, pero entonces encontré esta moneda. Ésta, ésta precisamente. Es mía. Mí deseo. Y nunca me lo comí. Así que me las como. ¡Me las como todas!

Presunto 29/03/2007

Por la presente, confirmo:

  • Seguir vivo y conservar ciertas habilidades y herramientas que garantizan mi supervivencia, como reconocer mi propio ano entre una serie de elementos presentados al azar.
  • No ser ese chico de “Aquellos maravillosos años”, ni haber golpeado hasta la muerte con la fiambrera metálica del almuerzo a ese otro… cómo se llama… sí, ese panoli con el pelo como así… el, el, el que guiñaba el ojo y chascaba la lengua… ¿Timmy?
  • Tener miedo a la ventana en blanco con cursor parpadeante, e intentar ocultarla entre otras tantas de las gafas de pasta de mi compañero, el geek de dos metros que se sienta sobre ceniceros. Fermín también opinaría que esta máscara de miedo al fracaso no es sino el primer ladrillo de un campanario metafórico de timidez, de esos acechados por árboles chamuscados mecidos al viento.
  • Dat ik mijn eerste cursus van ‘t Nederlands heb gedaan, en ik moet probeer mijn uitspraak. Ik vind dit taal heel moeilijk, maar misschien ik kan het gebruiken als een geheime taal, bij voorbeeld, om hoeveel ik van je houd te zeggen. Debería estar haciendo el examen final ahora mismo.
  • No estar preparando una nueva temporada con una nueva apariencia más juvenil y agresiva, con el ceño fruncido como los coches más viriles, ni pensar en matar al personaje principal de mi obra en un accidente de tráfico; o decir que me voy para volver más tarde con el fin de comprobar vuestra fidelidad, o que he resucitado de entre los adictos a las benzodiazepinas con un libro de autoayuda fetén que os recomiendo encarecidamente.
  • Que nunca he salido, salgo, o saldré en uno de esos monólogos de cámara web de Youtube protagonizados por panolis, que nunca he visto, veo o veré, pero que salen siempre en la portada. Con nombres todavía más propensos al vómito.
  • Bueno, salí una vez borracho con el pelo fucsia, y mientras intentaba confirmar que ya han borrado el vídeo, he dado con el mejor sketch de Martes y trece.
  • Mierda.
  • Sigue estando.
  • No formar parte de ese grupúsculo que anda con el “presunto” debajo del brazo para ahorrarse tres o cuatro demandas más al mes. Los lerdos no son menos lerdos cuando el jabalí anteriormente conocido como Curry Valenzuela los llama presuntos lerdos. El gulag aguarda sonriente a tu manada, cavernaria.
  • Estar aguardando con impaciencia la aniquilación mutua deshidratación masiva por diarrea de todos los bandos enfrentados, esperando que ello derive en la total desaparición de la raza humana bajo el gran diluvio de fuego nuclear. Para empezar me conformo con judíos, chinos, conspiranoicos, árabes, indios, nómadas y Ramoncín.
  • Estar muy agradecido por que sigáis pasando por aquí.

Hace tanto tiempo que no escribo que intento hilarlo todo con descripciones de mi familia, o de mininos lindos, o de otros temas de redacción de parvulario. De hecho, la laguna mental horadada por el hachís cubre ya todos mis recuerdos, desde aquellos días hasta el día de ayer.

¿Cómo se sale de aquí?

^C^C^Z
quit
exit