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Navidad de 1970 21/12/2006

Acabo de despertar de una prolongada y letárgica –pero no lisérgica– introspección al mundo de los villancicos navideños eclécticos. Desde los que cantaba el tío Jim con su banjo y su espiga de trigo, sentado en la puerta de su choza de Arkansas, donde destilaba licor de patata en su alambique ilegal; hasta los villancicos maullados por un montón de mininos listos y algún chucho que colaron de mala manera, tal vez para no llamar la atención de las asociaciones de papás y mamás aburridos y fácilmente escandalizables –por culpa de las cuales ahora tienen que meter siempre la imagen de algún chino/negro/mujer con velo/pelirrojo con pecas en los anuncios/bolsas de la compra/bolsas del McDonalds–.

El año pasado, por estas fechas, os deleitaba con una imagen de David Hasselhoff en tanga. Lo sé, fue bastante desagradable. Ello contrarió enormemente a mi deidad, una especie de colérico elefante azul con monóculo y multitud de medias docenas de brazos que portan armas sagradas. Me castigó de nuevo a ser confinado en una cárcel turca, en el año 1970.

Una vez limpiado mi karma, pude regresar a este preciso instante –justo entre la n y la t de instante–, en el que me despojo de mis auriculares navideños, y me pongo a escribiros estas líneas, llenas de gozo, albricias, y deseos de que reencarnéis en planos cosmológicos superiores. Claro. Si la ley del miedo funciona con el cristianismo apostólico románico (guiño-guiño) desde hace miles de años, ¿por qué no va a funcionar con el budismo? ¿Acaso la bandeja usada por los monjes para mendigar comida de pueblo en pueblo no posee un borde afilado con el que impartir justicia casera y sesgar cuellos impuros? Relación de planos cosmológicos inferiores en el budismo:

Narakas de frío

  • Arbuda – Naraka de las ampollas. Se trata de un plano oscuro y gélido, rodeado por montañas y continuamente asediado por tormentas de hielo. Los habitantes de este mundo aparecen en edad adulta, desnudos y solos; el frío levanta ampollas en todo su cuerpo. La vida en este plano dura el tiempo que se necesita para vaciar un barril de sésamo si tan sólo sacamos un grano cada mil años.
  • Nirarbuda – Naraka de las ampollas ardientes. Este Naraka es todavía más frío que el anterior, y aquí las ampollas estallan dolorosamente, dejando al individuo chorreando sangre y pus congelados.
  • Atata – el Naraka del temblor. De las bocas de los torturados sólo sale un at-at-at de frío.
  • Hahava – el Naraka de la lamentación. La criatura se lamenta continuamente de frío. Para ser inferior a Nirarbuda no es tan malo, ¿no?
  • Huhuva – el Naraka de los dientes chirriantes. El chirriar de los dientes de los aquí condenados es el que da nombre a este plano.
  • Utpala – el Naraka del loto azul. El intenso frío hace que la piel se vuelva azul, como la de un loto (azul).
  • Padma – el Naraka del loto. In this Naraka the blizzard cracks open the frozen skin leaving one raw and bloody.
  • Mahapadma – el Naraka del gran loto. Aquí todo el cuerpo cruje de frío. Los organos internos explotan y salen por las grietas de la piel, quedando congelados también al entrar en contacto con la intemperie.

Narakas de calor

  • Sañjiva – el Naraka revivido. En este Naraka, el suelo está hecho de hierro al rojo vivo, calentado por un fuego inmenso. Las criaturas aparecen en este plano en plena edad adulta, en un estado de terror y meseria. En cuanto una criatura sienta miedo de otra, ésta se aparecerá ante él con enormes garras, y empezará a atacarle. Y si no, los sirvientes de Yama aparecerán y atacarán a la criatura con fiereza. Tan pronto como la criatura caiga inconsciente o muera, es instantáneamente restaurada a un estado de plena salud, para ser atacada de nuevo. Otras torturas sufridas en este Naraka son: ser rociado con metal fundido, ser cortado en trozos, y ser frito en la enorme plancha de hierro. La vida en este Naraka dura 162*1010 años. ¿No querías vida eterna?
  • Kalasutra – el Naraka de los hilos negros. Aquí, además de las torturas anteriormente mencionadas, los cuerpos de las víctimas son surcados con líneas negras, y los sirvientes de Yama las usan como patrón a la hora de cortarlos en pedazos con inusitada precisión (y unas hermosas hachas). La vida en este Naraka es de 1296*1010 años.
  • Sanghata – el Naraka aplastante, también situado sobre una enorme plancha de fierro incandescente, pero además rodeado por enormes masas rocosas que son propulsadas hacia las víctimas hasta reducirlas a papilla. Cuando se produce el impacto, la vida de las víctimas es restaurada, y se vuelve a empezar. La vida en este Naraka es de 10.368*1010 años.
  • Raurava – el Naraka de los chillidos. Aquí los seres corren despavoridos buscando un lugar en el que refugiarse del suelo ardiente. Cuando, aparentemente, han encontrado cobijo, son aplastados por él. En su interior, gritan de dolor. La vida en este Naraka es de 82.944*1010 años.
  • Maharaurava – el Naraka de los grandes chillidos. Similar al anterior, pero con mayor dolor. La vida en este Naraka es de 663.552*1010 años.
  • Tapana – el Naraka del ardor. Aquí los sirvientes de Yama empalan todo cuanto se cruza en su camino con una enorme jabalina envuelta en llamas, hasta que éstas manan de los orificios nasales de sus víctimas. La vida en este Naraka es de 5.308.416*1010 años.
  • Pratapana – el Naraka del gran ardor. Las torturas aquí son similares a las anteriores, con la salvedad de que las víctimas son empaladas más violentamente con un tridente. La vida en este Naraka dura 42.467.328*1010 años.
  • Avici – el Naraka ininterrumpido. Las criaturas son achicharradas por gruesas lenguas de fuego, dentro de un enorme horno, sufriendo aquí más dolor que en ningún otro Naraka. Aquí la vida dura 339.738.624*1010 años.

Basados en la mitología budista, también se encuentra el infierno de la mitología china. Todavía más malsano:

  • Cámara de vientos y truenos – Asesinos y criminales son enviados aquí para recibir el azote de los elementos.
  • Cámara de la amolación – Las personas ricas que no hacen bien y malgastan comida son enviadas a esta cámara para que sean machacadas y reducidas a una pulpa gelatinosa de color púrpura.
  • Cámara de las llamas – Los ladrones, pillos y maleantes son enviados a arder a la cámara de las llamas.
  • Cámara del hielo – Los jóvenes y pequeñuelos que tratan mal a sus papás son enviados a esta cámara para ser congelados.
  • Cámara de las ollas de aceite – Quienes practican sexo de manera ofensiva, como los violadores, son destinados a ollas de aceite donde se freirán. Hmmm… fritanga.
  • Cámara del desmembrado mediante sierra – Secuestradores y personas que obligan a mujeres de buena voluntad a convertirse en prostitutas tienen como destino acabar desmembrados mediante numerosas hachas y armas sucedáneas.
  • Cámara del desmembrado mediante carruaje – Terratenientes, oficiales, y cargos de importancia que sucumban ante la corrupción serán aquí desmembrados mediante un carruaje. Imagino que se trarará de un melancólico carruaje tirado por caballos.
  • Cámara de la montaña de navajas – Los tenderos y dependientes usureros son condenados a sangrar eternamente al escalar la montaña de navajas.
  • Cámara de las lenguas arrancadas – Los cotillas y los mentirosos son enviados a esta cámara, donde sus lenguas son arrancadas una y otra vez.
  • Cámara del aplastamieinto – Los asesinos más sanguinolentos están condenados a ser aplastados una y otra vez en esta cámara.
  • Cámara de mutilación de torsos – En esta cámara, las personas desagradecidas sufran todo tipo de laceraciones, desgarros y cortes en sus torsos.
  • Cámara de los garfios – Los opresores de los inocentes, las personas que hacen trampas en igualdad de condiciones y las nueras mal avenidas son atravesadas por un garfio enorme y colgadas bocabajo.
  • Cámara de la extracción ocular – Los ojos de curiosos y mirones son arrancados repetidamente en esta sala.
  • Cámara de la extracción cardíaca – Aquí le arrancan el corazón a las personas de, valga la redundancia, corazón malvado.
  • Cámara de la evisceración – A los instigadores, hipócritas y ladrones de tumbas les sacan las tripas en esta cámara.
  • Cámara de la sangre – Los infiles, apostatas (lo siento, apostata), herejes, blasfemos y etcétera, son despellejados vivos en esta cámara.
  • Cámara de los gusanos – Aquí, aquellos que se aprovechan de los vacíos legales son comidos por gusanos.
  • Cámara de Avici – Quienes han cometido crímenes horribles, han traído miseria a la humanidad o han traicionado a su rey acaban en este enorme plataforma, ubicada encima de un mar inconmesurable de llamas. Los más afortunados podrán permanecer en la plataforma achicharrándose; los que no, caerán a las llamas y arderán por toda la eternidad. En este plano no es posible la reencarnación.

En fin. ¿Verdad que la teología también puede ser muy divertida? Pero no guardéis mal sabor de cerebro de los budistas. Hay muchos otros planos más divertidos todavía, con muchos colores, ¡brillantes colores y melodías juveniles! Desde las infratierras de Holanda, ¡feliz Navidad a todos!

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Cinco canciones para corazones rotos y/o solitarios 07/12/2006

En el lapso de tiempo invertido en sentarme en mi escritorio, he pensado: debería elaborar una lista de cinco canciones –ni una más, ni una menos– que, una vez escuchadas con detenimiento un número determinado y finito de veces, permitan al oyente obtener un número indeterminado e incluso infinito de recetas para ansiolíticos y antidepresivos, firmadas hasta por el más estricto y conservador de los médicos, entendiéndose por conservador a cualquier enfermera Fletcher que prefiriese someter a un paciente a una muerte por asfixia india de almohada antes que colocar bajo su lengua una benzodiazepina.

He aquí mi lista subjetiva de las cinco canciones que más tristeza y soledad transmiten:

  • Colorblind, de Counting Crows
  • Talk Show Host, de Radiohead
  • Gravity, de A Perfect Circle
  • Wilder Wein, de Rammstein
  • This Picture, de Placebo

A ver qué os parece, ¡estaré encantado de conocer vuestras canciones suicidas favoritas!

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Rima LXXIV 19/08/2006

Suelo enlazar recuerdos cuando busco la inspiración, empezando por lo más aleatorio que se me ocurra, y al final…

Génesis (la banda de rock progresivo). La Azohía, cerca de Mazarrón. Puestos de hippies. Mi padre haciéndose un pendiente. Dos meses sin televisión. La casa de Falcon Crest de mi tía abuela. Un patio interior con jardín y fuente. Una piscina de agua verde. Granizado de malta (sucedáneo de café). Yaya, ¿tú crees que voy a vomitar?. Un coche que se para. Un niño con gafas vomitando. Viernes. La Bomby, seudónimo ganado por una profesora que -según la leyenda- mostró un pezón en clase por descuido. Indigestión de lentejas. Una secretaria parecida a Rose de Chicas de Oro. Salir de la bañera. Canción triste de Hill Street. Mis coches de juguete. Un personaje invisible que conducía, y que se llamaba Pippín (¿cómo coño sabría ese nombre sin habérmelo leído?). Los Hordak. Dibujos sanguinolentos. Las bombas atómicas sólo causan muerte, hijo. En coche con mi tío. Otro horizonte murciano. ¡Menudos hombros tienes!. Un videojuego de Mickey Mouse, para la Sega Master System II. Mi Game Gear. Olor a adaptador de corriente quemado. Muelles de alquería. Niño con gafas cayendo por la escalera de la piscina. Niño con gafas con la pierna llena de sangre, en otra piscina diferente. No quiero ir a clase de natación, ¡ya sé nadar!. Un tal Carles. La fiesta de cumpleaños de mi prima, abarrotada de gente que no conozco. Coscorrón con una caña de pescar. El tipo alto de Faemino y Cansado se enfada conmigo por fastidiarle la pesca. Red y cubo. Un niño con gafas y calzoncillos cazando ranas en la acequia. Olor a Seat Málaga. Un área de descanso de la autopista con un canguro. Sobres de azúcar gratis. Comiditas. Mezclas, potingues, experimentos. Potente líquido azul. Guadalajara. Yoga. Una babosa. ¡Me da vergüenza ducharme aquí! Purificación yóguica de la garganta mediante el vómito inducido. ¿Ves? No pasa nada. ¿Ves? ¿A que te has quedado más agusto? Alcampo. Amenaza de bomba. Gente corriendo hacia una arboleda cercana. Riachuelos de pueblos perdidos de la mano de su respectiva deidad o entidad dominante. No quiero. Aburrimiento. Ir a tomar café en una cafetería cualquiera, pero a 20 kilómetros. Máquinas recreativas estropeadas. Un vaquero que se mueve tal que así, arriba y abajo. Cinco duros. Gitanos. Cheers. La letra “L”. Guadalajara. Mañanas frías, gélidas, con olor a leño quemado. Autobuses. Noches frías, gélidas, con sabor a vodka. Carreras. Taquicardia. Nervios. Me tiembla el brazo, tanto que apenas puedo cargar mi maleta. Escaleras mecánicas horizontales. Gente hablando en holandés. Nudos en el estómago. Más nervios avec debilidad en las piernas. Encontrarte. Reconocerte. Deflagración incombustible en algún lugar del pecho, muy fácil de ubicar pero muy difícil de encontrar. Tú, mi atmita, mi musa.

…la encuentro en ti. Y lo que hay más allá escapa al lenguaje.

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Detalles III: No podría estar sin… 20/06/2006

Fotografiar. Masajes. Sonrientes hoyuelos cerca de la nariz. Buscar música nueva. Las campanas de los tranvías. Incursiones de cualquier tipo. Cosquillas. Ropa a rayas, rayas de muchos colores. Las melodías de las campanas de Westertoren. Gaviotas. Tardes de domingo con Los Goonies. Galletas de chocolate. Ir en bicicleta al trabajo. Comida multicultural. Crujir las rodillas. Teto. Relajarme escribiendo en el blog. Hugo Deep Red. El sonido de los intermitentes de los coches. Tostadas con mucha mantequilla. Espasmos. El olor de la lluvia en verano. Viejas películas en blanco y negro que emiten en la 2. Acordeones (por algún motivo, la gente parece odiarlos). Radio 3. Salir de noche y que huela a hoguera, especialmente si ronda la Navidad. Champús de chica -los que huelen a fruta- y las tentaciones que desencadenan. Radiohead’s Talk Show Host. Gustavo Adolfo Bécquer. Quedarnos en el Coliseum hasta que cierren. Amasar cualquier cosa que se pueda amasar. Mi cazadora. El sonido de las lechuzas-paloma cuando voy a trabajar, o durante las mañanas de Benicàssim. Sandwiches de nocilla de tres o más pisos. Imperfecciones, de cualquier naturaleza. Leonor Watling. Jugar con imanes. Chocolate amargo. La Coctelera. Viajar en tren. Las películas navideñas de Chevy Chase. Patatas fritas (de las de freidora, no de las de bolsa). Áreas de descanso de autopistas. Cherry Coke. Empezar a ver Pulp Fiction en un punto al azar. Oler cada revista, libro, periódico, etc. que cae en mis manos (sobre todo si son viejos). Encender y apagar cerillas. Despensas, de esas con muchos botes de comida y frutas confitadas. El olor de las velas al apagarse. Ver y escuchar la lluvia desde el coche. Nuca y espalda. Coger un libro al azar. Jardines Zen. Lolita Lempicka. El sabor del agua del mar. Conducir por carreteras desiertas. El aire fresco de los amaneceres veraniegos. Postres del VIPs. Ilustraciones de El Roto. El olor del Cristasol. Queso hasta el empacho. El sonido del bajo. Mis 507. Asimetrías. Despertarme y ver que me quedan, mínimo, una o dos horas de sueño. Niebla. Panetones con mucho azúcar glas. Repelar masa cruda de bizcochos y sucedáneos de las batidoras. Nudos buenos en el estómago. Murcia. Leche con canela y limón. Viajar y notar la humedad del -cada vez más cercano- mar al salir del coche para echar gasolina. Tardes de verano con golondrinas. Música. Miedo y Asco en Las Vegas. Lunares. No terminar nunca esta lista.

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Detalles. No podría estar sin… 28/12/2005

El sonido de los intermitentes de los coches. Tostadas con mucha mantequilla. El olor de la lluvia en verano. Viejas películas en blanco y negro que emiten en la 2. Acordeones (por algún motivo, la gente parece odiarlos). Radio 3. Salir de noche y que huela a hoguera. Champús de chica -los que huelen a fruta- y las tentaciones que desencadenan. Radiohead’s Talk Show Host. Gustavo Adolfo Bécquer. Amasar cualquier cosa que se pueda amasar. Mi cazadora. El “uh uuuh uh” de las lechuzas cuando voy a trabajar, o cuando me despierto en Benicàssim. Sandwiches de nocilla de tres o más pisos. Imperfecciones, de cualquier naturaleza. Leonor Watling. Jugar con imanes. Chocolate amargo. Viajar en tren. Las películas navideñas de Chevy Chase. Patatas fritas (de las de freidora, no de las de bolsa). Áreas de descanso de autopistas. Cherry Coke. Pulp Fiction. Oler cada revista, libro, periódico, etc. que cae en mis manos. Cerillas. Despensas, de esas con muchos botes de comida y frutas confitadas. El olor de las velas. Escuchar llover desde el coche. Nuca y espalda. Coger un libro al azar. Jardines Zen. Lolita Lempicka. El sabor del agua del mar. Conducir por carreteras desiertas. Salir a la calle muy temprano en verano y que haga frío. Postres del VIPs. Ilustraciones de El Roto. El olor del Cristasol. Queso hasta el empacho. El sonido del bajo. Mis 507. Asimetrías. Despertarme y ver que me quedan, mínimo, dos horas de sueño. Niebla. Panetones. Masa de bizcocho cruda. Vértigo en el estómago. Murcia. Leche con canela y limón. Viajar y notar la humedad del -cada vez más cercano- mar al salir del coche para echar gasolina. Tardes de verano con golondrinas. Música.

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